Showing posts with label Historia popular. Show all posts
Showing posts with label Historia popular. Show all posts

Monday, March 14, 2011

Houari Boumédiène dijo...

Boumédiène fue el líder de Argelia entre 1965 y 1978, cuando falleció a causa de una enfermedad sanguínea. Durante su mandato, el pueblo argelino se alineó con los estados socialistas de África, así como con Cuba, la URSS o la RPD de Corea. A continuación reproducimos varias de sus citas más célebres, extraídas de Wikipedia.

Houari Boumédiène, presidente de Argelia entre 1965 y 1978

En el curso de una entrevista que tuvo con un diplomático occidental en Argel, le expresó: "Cuando en un país subdesarrollado alguien se mueve, se le liquida. Se divierte a la opinión pública exhibiendo algunos escándalos de la CIA. Pero en realidad, la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA... es lo mismo. Desde que uno se mueve, la CIA se ocupa de uno". 


En ocasión de la segunda gran gira de Henry Kissinger por Oriente Medio en diciembre de 1973, éste realizó una parada en Argel con la intención de saber si Argelia se ubicaba en el "clan de los irreductibles" de Bagdad y Trípoli. Boumédiène le respondió personalmente con estas palabras: "No puedo responderos más que lo que ya he dicho a los líderes de la resistencia palestina. Argelia no practica la sobrepuja. No puede más que apoyar las decisiones de los palestinos. Exigir más que ellos, es demagogia; menos, es traición".

En una recepción organizada con ocasión de la visita del presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, este declaró: "La Francia histórica saluda a la Argelia independiente". Boumédiène no tardó en tomar la palabra, y expresándose en francés dijo: "Hemos pasado página; Argelia es para empezar hija de su historia, que haya superado la prueba colonial e incluso desafiado al eclipse testimonia, si ello era necesario, esta voluntad inextinguible de vivir sin la cual los pueblos están amenazados, a veces, a la desaparición. El camino que nos ha constreñido a pudrirnos en la existencia vegetativa de las asfixias mortales nos impuso replegarnos sobre nosotros mismos en la espera y la preparación de un despertar y un arranque que no podrían hacerse, ¡por desgracia!, más que en el sufrimiento y la sangre. La misma Francia ha conocido estas desgracias y estas resurrecciones". El presidente francés quedó muy desconcertado por estas palabras, evocadoras de un pasado incómodo, y la visita estuvo a punto de desencadenar un incidente diplomático. Más tarde, Boumédiène declinó una invitación a realizar una visita oficial a Francia.

Celebrándose una reunión de la Organización de la Conferencia Islámica en Lahore (Pakistán) en febrero de 1974, y estando presentes todos los jefes de Estado musulmanes, Boumédiène declaró: "Los hombres no quieren ir al paraíso con el estómago vacío, un pueblo que tiene hambre no necesita escuchar versículos. Lo digo con toda la consideración por el Corán, que aprendí a la edad de diez años. Los pueblos que tienen hambre necesitan pan, los pueblos ignorantes de saber, los pueblos enfermos".

Tras la sesión de la ONU sobre las materias primas, Boumédiène recibió en Argel a Willy Brandt, canciller de la República Federal Alemana, que venía para discutir las nuevas reivindicaciones que Boumédiène había presentado en la ONU en nombre del tercer mundo. En el curso de la entrevista, el canciller alemán se interrogó diciendo: "¿El nuevo orden? Un descalabro tal es imposible" y Boumédiène le respondió: "Sí, es verdad, este sistema es difícil de cambiar. Pero lo esencial es reconocer para empezar que es injusto. Queremos revisar con vosotros este sistema construido en nuestra ausencia. Las vías, los medios, los métodos, están para discutirse y negociarse".

Recibiendo en 1975 al presidente tunecino Habib Bourguiba, Boumédiène le hizo visitar el complejo siderúrgico de El Hadjer (el más grande de África), situado a las puertas de la ciudad de Annaba, visiblemente marcado por la infraestructura y las instalaciones. El presidente de Túnez dijo a su anfitrión: "¡Al menos el colonialismo tenía algo bueno! Os ha dejado muchas cosas...". Boumédiène respondió irónicamente: "Discúlpeme, señor Presidente, pero todo lo que véis aquí: las máquinas, los obreros, los cuadros superiores, el director, e incluso el ministro de Industria, son una creación del régimen del 19 de junio de 1965".

Recordando la quema de libros en Granada

Ayer, domingo 13 de marzo, el colectivo Granada Abierta se volvía a reunir en la Plaza de Bib-Rambla, en el acto "Arde la Memoria", con motivo de la quema de libros ordenada por el cardenal Cisneros en 1499. Apagamos la hoguera de la intolerancia con una lectura poética en árabe y castellano, como símbolo de hermanamiento entre las dos lenguas, y reivindicamos el plurilingüismo, como seña de identidad de la Granada multicultural con la que soñamos.

Foto del acto "Arde la Memoria" en Granada

La quema de libros ha sido una práctica habitual de los regímenes totalitarios, a lo largo de la Historia, para borrar la memoria de los vencidos. Hace 2.200 años, el emperador chino Qin Shi Huangdi ordenó quemar miles de libros antiguos para eliminar cualquier rastro de pensamiento anterior a su dinastía. En el siglo X, Almanzor quemó asimismo la biblioteca del califa Al-Hakam II en Córdoba, presionado por los fundamentalistas que querían destruir los llamados "libros herejes". En 1562, durante la conquista de América, Diego de Landa acabó con los libros mayas para borrar la historia escrita de esta cultura indígena. En 1888, fue el emperador portugués Pedro II el que arrojó al fuego la documentación de la esclavitud en Brasil. Y en 1933, los nazis quemaron en Alemania los libros de escritores izquierdistas y judíos. También la dictadura franquista celebró la Fiesta del Libro de 1939, quemando los libros republicanos. Lo mismo hicieron los dictadores de Chile, Argentina y Guatemala, arrojando a la hoguera la documentación sobre la guerra sucia. Y en 1992, los serbios incendiaron la célebre Biblioteca de Sarajevo. En Granada, también hemos sufrido este atentado contra la cultura, del que ahora se cumplen 512 años.

En 1499, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros reducía a cenizas en la Plaza de Bib-Rambla más de 5.000 libros de la Biblioteca de la Madraza, por orden de los Reyes Católicos. El cielo de Granada se cubría de humo y olvido con la hoguera de la intolerancia, con la que Cisneros iniciaba una campaña de represión contra los moriscos. A partir de entonces, los musulmanes granadinos tuvieron que elegir entre una conversión forzosa y humillante o la tragedia del exilio. Juan de Vallejo, que fue íntimo amigo de Cisneros y testigo directo de la quema, hizo la primera crónica de aquel trágico suceso: "Para desarraigarles del todo de su perversa y mala secta, les mandó a los dichos alfaquís tomar todos sus alcoranes, los cuales fueron más de 4 o 5 mil volúmenes, y hacer muy grandes fuegos... Y así se quemaron todos, sin quemar memoria, excepto los libros de medicina, unos 40 volúmenes, que su señoría se llevó a la Biblioteca de Alcalá de Henares". Aunque es la crónica del alfaquí Barhum la que mejor describe la desesperación de los moriscos: "La situación se hizo insostenible cuando Cisneros, por mandato de la reina, les obligó a renegar de su cultura y de su fe. Un edicto ordenaba la entrega a la autoridad de todos los libros arábigos, amenazando con severos castigos a los que no lo hicieran... Miles de libros del Corán y otras ciencias fueron quemados en una plaza pública de Granada a la vista de todo el mundo".

Nuevas investigaciones desmienten que Cisneros actuara por su cuenta y confirman la responsabilidad de los Reyes Católicos en la quema de libros. Juan Antonio Vilar, autor de Una década fraudulenta, nos dice: "Granada quedaba en manos de Cisneros con el consentimiento real... Cisneros estaba dispuesto a asumir los daños que en su imagen produjera la presión sobre los mudéjares, mientras que los reyes, más maquiavélicos, prefirieron mantenerse lejos del problema para que no les salpicara. Los mudéjares quedaron abandonados a su suerte por los reyes, que prácticamente daban el golpe definitivo a la molesta capitulación de 1491". Y Rodrigo de Zayas afirma en su libro Los moriscos y el racismo de Estado que Isabel y Fernando conocían el plan de Cisneros para poner fin a la convivencia pactada con los musulmanes: "Las bibliotecas y los archivos del reino nazarí fueron quemados. Una vez destruida su memoria escrita, sólo les quedaba la transmisión oral para conservar su identidad histórica...". Más tarde, también prohibieron hablar en árabe.

Un especialista en la Inquisición española, Joseph Martin Walker, asegura que el cardenal contaba con el beneplácito de Isabel y Fernando para llevar a cabo su perverso plan, destinado a provocar la rebelión de los moriscos y justificar la expulsión: "Cisneros -dice Walker- solicitó permiso a los monarcas para poner en marcha una política de máxima dureza, haciendo quemar en la Plaza de Bib-Rambla cuantos ejemplares del Corán cayeron en sus manos. Semejante transgresión de lo pactado ofendió a los alfaquíes, produciéndose una revuelta en el Albaicín... los disturbios justificaron, por parte cristiana, el incumplimiento de las Capitulaciones".

Lamentablemente, el integrismo de Cisneros se impuso al tolerante Hernando de Talavera, primer Arzobispo de Granada, partidario de convencer y no de imponer, que llegó a traducir una Biblia al árabe para facilitar la convivencia con los moriscos.

FUENTE: Kaos - Andalucía

Saturday, March 12, 2011

La verdadera verdad sobre el 11-M

Zapatero, el PSOE, Rajoy, el PP, partidos fascistas y populistas como el MSR o Alianza Nacional, medios de comunicación como El Mundo o Intereconomía... todos vosotros, más o menos implicados, cometistéis el mayor atentado que ha conocido Europa, y como vivimos en el Estado en el que vivimos, le echastéis la culpa a los de siempre. Primero, a ETA, luego, a varios inmigrantes de origen árabe que eran, básicamente, mangantes de barrio, pequeños narcotraficantes, proxenetas o confidentes de la Policía, a los que acusastéis de pertenecer a una macro-red terrorista internacional, llamada Al Qaeda, de la cual me vais a permitir que dude incluso de su mera existencia como tal. ¿Y todo este paripé para qué? Para encubrir la verdadera responsabilidad de lo que sucedió el 11 de marzo de 2004 en aquellos trenes.

Para comprender mejor todo, es necesario remontarnos a los años 60. En plena Guerra Fría, la OTAN llevó a cabo un proyecto denominado Operación Gladio, por todos conocido. Esta operación subrepticia (o no tanto) estuvo financiada por gobiernos de la Europa occidental, que contrató a miembros de la extrema derecha (sobre todo en Italia) para cometer atentados dirigidos contra militantes de, principalmente, los partidos comunistas de los países donde actuaban. No olvidemos el atentado de la Piazza Fontana de Milán, que segó la vida en 1969 de 17 personas, o el de Bolonia en 1980, que dejó 85 víctimas mortales y 200 heridas.

Placa conmemorativa con las víctimas de la masacre de Bolonia

Muy poca gente que la Gladio también hizo de las suyas en el Estado Español, primero de mano de grupos tardofranquistas como el Batallón Vasco Español (BVE), responsable del asesinato de, entre otros, el formidable comunista vasco Argala, miembro de ETA, en 1979. También prepararon, adiestraron y financiaron a los pistoleros que participaron en la infame matanza de Atocha, en la que cuatro abogados laboralistas, vinculados al PCE, fueron acribillados a tiros en su despacho madrileño en 1977, poco antes de la legalización de ese partido.

Vistos los antecedentes, no es de extrañar la participación de la Gladio en los llamados GAL, grupos parapoliciales financiados por el gobierno de Felipe González, formados por policías corruptos y pistoleros a sueldo que se dedicaban a perseguir y ejecutar, principalmente, a sospechosos de participar en ETA o de ser simpatizantes o afiliados de Herri Batasuna. Conocidos son los casos de Josu Muguruza, acribillado a tiros en las cercanías del Congreso de los Diputados, de Segundo Marey, persona totalmente ajena a la política secuestrada por los GAL y, por ende, por la Gladio, o de Santi Brouard, dirigente de HASI y HB y primer teniente de alcalde de Bilbao, asesinado en 1984 en su consulta de pediatría de Bilbao.

Conocidas las satrapías de la Operación Gladio en Europa, pocos días antes de los sucesos de Madrid de 2004, conviene analizar la situación internacional. Los EEUU y sus aliados, encuadrados en la terrorista OTAN, se encuentran inmersos en dos guerras imperialistas: una en Irak y otra en Afganistán. Las dos con la misma escusa: "combatir el terrorismo". Creo que es de recibo destacar cómo y en qué circunstancias surge Al Qaeda.

Al Qaeda, o su "germen", surge durante la Guerra de Afganistán, como grupo insurgente, financiado, como no, por la OTAN, la CIA y, posiblemente hasta el Mossad israelí, para combatir tanto a las tropas del Ejército afgano como a las tropas del Ejército Rojo que intervinieron en el país. La CIA estableció campos de entrenamiento para futuros muyahidines por todo Afganistán y uno de los principales socios capitalistas de este proyecto de adiestramiento militar no fue otro que el jeque saudí Osama bin Laden: cuya familia y la de George Bush mantenían fuertes lazos económicos.

Osama bin Laden, multimillonario saudí que trabajó para la CIA

Volviendo al tema central, en febrero de 2004 George W. Bush y su ejecutivo se encontraban en unos índices de popularidad situados en mínimos históricos y a 7 puntos de distancia en las encuestas de su adversario, el demócrata John F. Kerry. Días antes del 11 de marzo, la OTAN dio comienzo unos ejercicios militares que tendrían lugar en diversas capitales europeas, supuestamente, de "prevención antiterrorista". Entre estas capitales europeas se encontraba Madrid.

Durante esos ejercicios militares, los ejércitos de la OTAN tenían plena potestad para utilizar todo tipo de material militar en sus maniobras, todo ello con la connivencia de las autoridades locales. ¿Casualidad? Un día después, se produjeron los atentados de Madrid, que causaron 192 víctimas mortales y más de 2.000 heridos y afectados, convirtiéndose en el atentado más virulento de la historia de Europa.

Con estas palabras, mi intención no es sino la de invitar al lector a la reflexión, a que compare las palabras de los magnates políticos de uno u otro signo (que, a fin de cuentas, son diferentes caras de la misma moneda llamada PPSOE, como todos sabemos) y a que investigue para saber lo real de lo acontecido aquella mañana, y a que indague sobre la interrelación entre los atentados de Madrid, los del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y los del 7 de julio del 2005 en Londres.

Nacho F.

Tuesday, March 01, 2011

Diego Martínez Barrio se ríe de Andalucía

Presididos por el infatigable y culto Fermín Requena, y desde su sumario "Vida Marroquí", siguen laborando fervientemente por la causa de los liberalistas de aquella zona.

Han redactado un manifiesto en árabe para todas las familias del abolengo andaluz, musulmanas y mosaicas del litoral africano, excitando la atención hacia la labor liberalista de Andalucía.

Por cierto que el figurar entre los dirigentes de la Agrupación Liberalista de Marruecos un homónimo de Abd-el-Krim el Jatabi, o sea, el culto moro de abolengo andaluz Abd-el-Krim el Xauni, ha dado lugar no hace mucho a una anécdota en Madrid, que expresa bien el conocimiento que allí llegan a alcanzar nuestra actividad y de nuestras aspiraciones. No es de extrañar, porque, no hace mucho el "Padre de la Patria", Diego Martínez Barrios, decía, entre la carcajada general de los andaluces enterados de nuestra doctrina, que pretendíamos que Andalucía fuera colonia o protectorado como nuestros "hermanos" de Marruecos.

Abd-el-Krim, líder independentista rifeño durante la guerra contra España

La anécdota a que nos referimos es la siguiente: "En una tertulia de escritores, uno pregunta a otro: -¿Tú sabes qué es eso de los liberalistas andaluces? Y el interpelado contestó: -Yo sólo sé que he leído un manifiesto liberalista con la firma de Abd-el-Krim. Es decir, se trata de gentes que están de acuerdo con el jefe beniurriagel para que éste llegue a conquistar España." (!!!)

De modo que ya lo sabes, lector. No te sorprendas si llegas a oir decir alguna vez que cuando la toma de Alhucemas, o que cuando Annual o Xauen nosotros nos encontrábamos al frente de una harca rifeña. ¡Tanta piedad tienen de nosotros algunos escritores madrileños, favorecidos por este ambiente post-monárquico de bulería, y no flamenca, por desgracia!

Imagen alegórica de los territorios históricos de Andalucía (UA)

FUENTES: Periódico "Andalucía Libre" (17 de abril de 1932) y blog "Universo Andalucista"

Thursday, February 24, 2011

El Laberinto Libio

Vijay Prashad
Counterpunch
22/02/11
Traducido del gallego al castellano por Andalucía Proletaria a partir de Estoutras.

En 1969, el coronel Muammar el-Gaddafi (27 años) sorprendió al anciano rey Idris, por aquel entonces en Turquía recibiendo tratamiento médico. Inspirado por los Oficiales Libres de Egipto, Gaddafi y sus compañeros coroneles condujeron al socialismo al débil estado libio y a la aún más débil sociedad libia. La principal riqueza de Libia era su petróleo, y en los días en los que fue depuesto Idris el país exportaba tres millones de barriles de petróleo diarios. Idris celebraba los beneficios mientras el pueblo padecía lo indecible. He ahí la razón de la escasa oposición al golpe de Gaddafi.

Muammar el-Gaddafi, líder de Libia desde 1969

El régimen de Gaddafi impulsó una serie de cambios radicales para transformar la sociedad libia. Libia tuvo la desgracia de ser un puesto de interés tanto del Imperio Otomano como de las aventuras coloniales italianas. Algo fatal para el más básico desarrollo social. Durante la primera década del régimen de Gaddafi, el Estado se hizo cargo de los campos petrolíferos y aumentaron sus alquileres. Acto seguido, ese dinero fue destinado al bienestar social, principalmente para viviendas y sanidad. En el transcurso de la segunda década (1978-1988), el régimen restringe el sector privado y anima a los trabajadores a tomar el control de casi 200 empresas. La redistribución de la tierra en la llanura occidental de Trípoli fue la medida afín en lo rural. El Estado intervino para controlar todas las operaciones macroeconómicas, al tiempo que el Banco Central de Libia redistribuía la riqueza, limitando las operaciones bancarias.

Nacionalista al estilo de Nasser, a Gaddafi, por aquel entonces, no le interesaba la laicidad. En su Libro Verde desestimó el capitalismo y el comunismo a favor de una "Tercera Teoría Universal" para retomar en el mundo árabe los fundamentos del Islam en política y en economía. La expulsión de los residentes italianos de Libia obedecía tanto al mandato islámico como al nacionalismo, lo que en el caso de la solidaridad con las revoluciones islámicas desde Chad hasta Filipinas (como herramienta para su propia ambición creó en 1972 la Legión Islámica "al-Failaka al-Islamiya"). La militancia islámica de Gaddafi acabó cuando fue víctima de un intento de asesinato en 1993 y con el crecimiento del islamismo militante en la vecina Argelia. El islamismo político de Gaddafi se transformó rapidamente en una paranoia sobre Al-Qaeda en el Magreb.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Gaddafi ofreció rapidamente su apoyo a los EEUU. En octubre de 2002, el ministro de Exteriores libio Mohammed Abderraham Chalgam, admitió que su gobierno mantenía estrechas consultas con los EEUU en materia antiterrorista, y pocos meses después, el aparente heredero de Gaddafi, su hijo Saif al-Islam al-Gaddafi, elogió el apoyo de Libia a la guerra de Bush contra el terrorismo. Si visitásemos la página web de Gaddafi en aquella época, leeríamos una notable declaración del viejo coronel: "El fenómeno del terrorismo no es un motivo de preocupación sólo para los EEUU. Es algo que concierne al mundo entero. Los EEUU no pueden combatirlo sólo. No es lógico, razonable ni productivo encomendar la tarea sólo a los EEUU." Éstos, a su vez, precisaban de Gaddafi, un auténtico terror para grupos como el Grupo Islámico Combatiente Libio. Gaddafi debió de pasar frío cuando vio que, en mayo de 2009, acudían miles de personas al funeral de Ibn Sheikh al-Libi en la ciudad de Ajdabia (al-Libi fue detenido en Pakistán en 2001, y murió bajo custodia estadounidense. Libia colaboró con EEUU en este y en otros casos de combatientes libios arrestados durante la guerra en Irak y Afganistán).

La Cuestión de Oriente

Ajdabia, ciudad natal de al-Libi, se encuentra en la parte oriental de Libia, la histórica vilaya (provincia) de Cirenaica (otra ciudad de la zona es Bengasi, punto candente de los disturbios de 2011). Libia Oriental está orgullosa de su extensa tradición de resistencia contra las autoridades extranjeras. Sus tribus lideraron la resistencia contra los otomanos y después contra la ocupación italiana. El héroe de la lucha contra los italianos fue Omar al-Mujtar, cuyo rostro adorna el billete de diez dinares libios y cuya lucha fue inmortalizada por el actor Anthony Quinn en la película de 1981, financiada por el gobierno de Gaddafi, "El León del Desierto". También fue en las provincias orientales donde surgió la orden del Islam sanusí, a la que pertenecía el rey Idris. La orden sanusí cuenta con la lealtad de un tercio de la población libia. Algunos de ellos aun tienen a Gaddafi como responsable de la ejecución de su rey.

El nuevo régimen de Gaddafi, presuntamente, trató de derrocar la supremacía tribal. Lo que hizo fue reforzar a su propia tribu, la Qadhadhfa, y a sus amigos personales. La confederación Sa'adi de Oriente quedó fuera de la nueva administración. La vuelta de los ingresos petroleros y el salario social prometido por el nuevo régimen supusieron solo una insignificante ayuda al empobrecido Oriente.
  
Revolución dentro de la Revolución

La negligencia con el Oriente no sólo continuó, sino que, a finales de la década de 1980, el régimen de Gaddafi se volvió así en el resto del país. El uso desacertado de los excedentes de petróleo llevó a un estancamiento económico. Gaddafi tuvo un respiro cuando los EEUU, en la época de Ronald Reagan, bombardeó su palacio, matando a su hija Hanna, de 15 meses. El pueblo libio se unió en torno a él y su régimen. El antiamericanismo, muy fácil de seguir con Reagan a la cabeza de Washington, suministró una buena cobertura para lo que Gaddafi llamó "Revolución dentro de la Revolución". Estas eran las palabras libias para describir la entrada del neoliberalismo, el llamado por Gaddafi "capitalismo popular". En 1987, la anémica política de sustitución de importanciones llegó a su fin y las recetas del FMI sirvieron para "reformar" la agricultura y la industria. En septiembre de 1988, el gobierno abolió las cotas de importación-exportación, permitiendo que el comercio al por menor prosperara en las ciudades.

Mapa físico de Libia

Las sanciones de la ONU en 1992 llevaron a las "reformas" al caos, y permitieron al viejo Gaddafi emerger del letargo en el que se encontraba. Aparecen grietas en una élite gobernante que gestionaba las "reformas" unas veces lenta y otras aceleradamente. La principal figura de la agenda neoliberal fue Shokri Ghanem, que pasaría del puesto de Primer Ministro en el gabinete de 2006 al más importante de cabeza de la Corporación Nacional del Petróleo. Ghanem promovió intensamente las inversiones extranjeras en el sector petrolífero, y se apresuró a implantar los Acuerdos de Producción y Explotación Compartidos con compañías que iban desde Occidental Petroleum Corporation hasta la China National Petroleum Corporation. El británico Tony Blair y el francés Sarkozy corrieron a besar el anillo de Ghanem y prometieron finanzas por concesiones petrolíferas. Esta es la razón por la que el gobierno británico liberó al presunto terrorista de Lockerbie y por la que Berlusconi se inclinó delante del hijo de Omar al-Mujatar en 2008 y entregó 5 millones de dólares en una disculpa por el colonialismo italiano de Libia. Con su brusquedad característica, Berlusconi dijo que el se disculpó sólo para que Italia recibiera "menos inmigrantes ilegales y más petróleo".

Junto a Ghanem está el hijo de Gaddafi, Saif, que realizó una tesis en la London School of Economics en septiembre de 2007 sobre "El papel de la sociedad civil en la democratización de la toma de decisiones mundial: del poder 'blando' a la toma de decisión colectiva" (el trabajo fue aconsejado encarecidamente por David Held, sociólogo británico de gran prestigio en el campo de la globalización. Saif, por su parte, abogó por la necesidad de darle a las ONG el derecho al voto en la toma de decisiones internacionales, impidiendo así el dominio de los EEUU y de sus aliados atlánticos. La "naturaleza" de las ONG, argumentó, es la de ser "críticos independientes y abogados de marginados y desfavorecidos". Permitir que las ONG templen las ambiciones del Norte es mucho más "realista", defendía Saif, que esperar una transformación en las relaciones internacionales. Este tipo de realismo condujo a su fe en las "reformas" y su reciente llamamiento hacia la más dura violencia armada contra los que protestan en Trípoli y Bengasi. La "sociedad civil", en el lenguaje del neoliberalismo, se limita a la labor de aquellas ONG que no quieren revisar las relaciones del poder. Los míseros de las calles no son parte de la "sociedad civil", son seres irracionales.

El Congreso Popular de Base se lamentó de las "reformas" en septiembre del 2000. No simpatizó con la privatización de las empresas públicas ni con la creación de enclaves de libre comercio. Su periódio, llamado Al-Zah al-Ajdar, protestó contra empresas extranjeras y el sector turístico. Una parte dentro del Congreso también se irritó por las concesiones políticas de Gaddafi para reducir las sanciones de la ONU y ganarse el favor de las capitales europeas (acabar con el programa nuclear libio era parte de estas concesiones). El Congreso trató de desacelerar las "reformas". Estas acciones irritaron también al FMI, cuyo informe de 2006 remataba así: "El progreso en el desarrollo de una economía de mercado fue lento y discontinuo".

Las viejas pugnas entre lealtades tribales comenzaron en la casa de Gaddafi. Su hijo Muatassim participó activamente en la creación de la Zona Franca de Explotación, cerca de Zuwara. Muatassim, a quien el embajador de Serbia definió como "un hombre sangriento" y "no muy brillante", lleva mucho tiempo enfadado con su hermano Saif, a quien muchos consideraban que fue preparado para suceder a Gaddafi. Saif, por su parte, trató de acelerar el ritmo de las reformas a través de su comité del Consejo Económico y de Desarrollo. Los hermanos llevaban mucho tiempo luchando entre ellos, pero los dos en el lado del neoliberalismo. La diferencia es que cada uno cree en sus "reformas".

Bandera del antiguo Reino de Libia, utilizada en las actuales protestas del país africano



Los levantamientos en el este, combinados con los esfuerzos neoliberales de Trípoli, agruparon a grandes sectores de la población contra el régimen de Gaddafi. Poco queda del brillo de 1969 en el viejo hombre. Es una caricatura de los años revolucionarios. Estamos muy lejos de aquel "instigador revolucionario" que tenía por lema: "Las masas deben tomar el mando de su destino y de su riqueza". Del lado por el que se inclinan los militares dependerá el desarrollo de los acontecimientos (que dos coroneles en sus aviones de combate Mirage se refugiaran en Malta, negándose a disparar a la multitud en Trípoli, es una primera indicación de una dirección, pero en otra dirección están esos otros pilotos que sí dispararon contra la multitud). La cuestión no está todavía resuelta. Las masas salieron a la calle. Viejas rivalidades y nuevos resentimientos caminan juntos. Algunos buscan objetivos tribales reaccionarios, otros buscan liberarse de las "reformas". Algunos se preguntan por qué un país de 6 millones de habitantes y rico en petróleo no se asemeja a los Emiratos Árabes Unidos, y otros simplemente quieren tener un mayor control de sus propias vidas. Pero la maoría lo que quieres es salir de los oscuros corredores del laberinto libio.

Saturday, February 19, 2011

Contra los tópicos de Al-Ándalus


Julio de 711. En la batalla de Guadalete, el rey godo Rodoric es derrotado y su dominio sobre la Península Ibérica se difumina. Siempre se ha dicho que la musulmana fue una tropa numerosa, que atravesó el Estrecho de Gibraltar y que comenzó desde entonces una dominación que duraría ocho siglos. ¿Dominación? Algunos historiadores no opinan así. Por ejemplo, Emilio González Ferrín, islamólogo de la Universidad de Sevilla, afirma: "No hubo dominación. Además, quien quiera que entrase en Hispania no podía ser ni árabe ni musulmán."
Este es uno de los muchos tópicos que González Ferrín ha desmontado en Historia General de Al-Ándalus (Almuzara), libro que apuesta por un estudio más científico de esta cultura. Ferrín cree que el mito de la conquista árabe en el 711 ya no se sustenta. Entonces, ni el Islam se llamaba Islam ni había coranes que pudieran distribuirse. Aunque el primer gramático del árabe acababa de nacer en el actual Irán, la historia oficial siempre se sujeta con los andamios del mito, remacha este autor.
Entonces, ¿qué sucedió? ¿Qué fue Al-Ándalus? Seguramente, fue la evolución de la culta Hispania de Isidoro de Sevilla (obispo visigodo de los siglos VI y VII), que no pudo sumarse a la fundación de la Europa fuerte y extensa que pretendía Carlomagno. Además, desde el 711 hasta el 756 son años de guerras entre los propios godos. Mientras, Al-Ándalus fue una cultura con tres religiones y la cuna del Renacimiento. El Islam, como civilización, fertiliza y ensancha Roma con el elemento indio y persa. Es la lógica continuación del legado helénico, asegura el historiador.
El legado andalusí
Magdalena Lasala es otra de los muchos autores que apuestan por una revisión del legado andalusí. Al-Ándalus logró imprimir un conocimiento que enriqueció lo que luego se llamó Renacimiento. Y nunca fue integrista, afirma. Según esta revisión, los avances que se produjeron no fueron casualidad. Por ejemplo, su arte fue rico y variado gracias a que se basó en la tradición clásica, el arte bizantino y el de los pueblos orientales sometidos.
La lengua árabe fue sinónimo de refinamiento. La educación fue determinante: se tradujeron las principales obras del saber greco-helenístico, se crearon bibliotecas y se edificaron mezquitas y madrazas en las que se impartían las ciencias. Y el papel del cortesano, la rivalidad de los reinos de taifas o el ansia de saber antropocéntrico son elementos que anticipan las ciudades-estado del Renacimiento.
¿Conquista y reconquista?
Si González Ferrín niega que existiera una conquista, también arremete contra el concepto de la "Reconquista". En la historia oficial cristianista, interpretada hasta ayer por mandarines y caciques, se extirpa lo andalusí por pretenderse ajeno. Y agrega: "Hay algo freudiano en nuestro rechazo hacia Al-Ándalus: después de negarlo tres veces, los historiadores se lamentan de una pérdida (la del califato, en 1031) que provocó la descentralización de las taifas." Pero Al-Ándalus, asegura, "nunca fue una tierra de tres culturas, sino una cultura con tres religiones. En tanto que Europa se distanció, Hispania siguió por su senda mediterránea. Y la marcó para siempre."
FUENTE: WebIslam.com

Thursday, February 03, 2011

La memoria histórica del PT. Carta abierta a sus antiguos militantes (Isidoro Moreno)

"La memoria histórica del PT. Carta abierta a los antiguos militantes" es una carta que escribió Isidoro Moreno Navarro, Catedrático de Antropología y antiguo secretario general del Partido del Trabajo de Andalucía (PTA) con motivo de la reunión de antiguos militantes del PTE el pasado septiembre de 2007 en el Casino de la Exposición en Sevilla. Aunque han pasado ya algunos meses, su interés en estos tiempos de recuperar unas historias y borrar otras -y más ahora que se aproximan elecciones- hace que no pierda actualidad:

Carné de militante del PTA, cortesía de "Universo Andalucista"

"Construir la verdadera historia de la Transición, no escrita o falseada en muchos de sus aspectos, es, sin duda, necesario. Y uno de los más importantes déficits es la atención al papel desempeñado por las organizaciones políticas de la entonces llamada “izquierda revolucionaria”, que desaparecieron casi en su totalidad tras aquel periodo. La más influyente de ellas en Andalucía fue el Partido del Trabajo (PT), que llegó a ser mayoritario en varias comarcas, especialmente en pueblos jornaleros –en los que contribuyó a la fundación del SOC-, en ciertos núcleos obreros y entre los estudiantes de no pocas facultades universitarias. De aquí que en las primeras elecciones municipales democráticas, en 1979, consiguiera casi doscientos concejales, un diputado provincial y una veintena de alcaldías en lugares tan significativos como Motril, Puerto Real, Estepona, Baena, Posadas y Lebrija, entre otros. Aquel partido tuvo sus luces y también sus sombras. Quienes estuvimos en él pensamos que predominaron las primeras sobre las segundas, sobre todo por la capacidad de sacrificio de la mayoría de los militantes, que se exponían a ser detenidos en alguna de las frecuentes “caídas” y a perder sus trabajos o no concluir sus estudios; todo ello para intentar hacer posible el sueño de una sociedad más justa e igualitaria. Incluso, algunos dejaron la vida en el empeño, como el joven Javier Verdejo, asesinado en Almería cuando escribía en una pared “Pan, Trabajo y Libertad”. El objetivo inmediato era, sin duda, conseguir el fin del franquismo y de ahí que su estrategia pasara por la construcción de frentes, no sólo políticos sino también sociales, que forzaran la instauración de la democracia política. Además, el papel del PTA (la federación andaluza del PTE) fue muy importante en las movilizaciones del 4 de diciembre de 1977 y en torno al referéndum del 28 de febrero de 1980, imbricando la autonomía con la reforma agraria y otras reivindicaciones sociales. Incluso, fue la primera organización que definió a Andalucía como nacionalidad. Entre las sombras, quizá las dos mayores fueran el autoritarismo, a veces casi estalinista, del aparato –que, sobre todo a partir de la legalización, fue un obstáculo formidable para la democracia interna-, y la tendencia a confundir los deseos con la realidad de quienes, primero, tuvieron que vivir en la clandestinidad y, luego, conformaron el núcleo de “liberados”. No es posible hacer aquí siquiera una síntesis de las causas de la desaparición del partido. Baste decir que no fue un final pacífico ni hubo la lealtad necesaria en la confrontación de ideas. Tras dos elecciones generales sin conseguir parlamentarios –aunque en la primera el partido no pudo presentarse como tal sino como “Frente Democrático de Izquierda”, por no estar aun legalizado- la unificación oportunista con la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) para constituir el “Partido de los Trabajadores” fue una verdadera estafa para los militantes de ambas organizaciones, ya que las dos cúpulas en realidad no se fusionaron sino que, con muy pocas excepciones dentro de ellas, intentaron dominar a la otra, dedicándose a bloquear toda iniciativa de la “contraria” con la consiguiente paralización del conjunto. 

En esa situación, la propuesta, fuera de los cauces orgánicos, por parte de los máximos dirigentes del antiguo Partido del Trabajo para convertir a la organización en una especie de Partido Radical Italiano, desencadenó la crisis, ya que suponía un cambio ideológico y de práctica política total y se hacía con una llamada explícita a “subvertir el partido”. El núcleo duro del aparato del antiguo PT se lanzó a esa labor sin dar tiempo a la discusión política y en la confrontación que tuvo lugar –incomprensible entonces para la mayoría de los militantes y nunca explicada después-, el partido saltó en pedazos. En Andalucía, en concreto, la organización más importante surgida en ese contexto fue el PAU-PTA, como partido andaluz nacionalista de izquierda, que no pudo mantenerse mucho tiempo. Ahora, más de veinticinco años después de todo aquello, ha surgido la iniciativa de recordar, homenajear o celebrar a aquel partido, el Partido del Trabajo (parece que sólo hasta la supuesta “unificación”), con un llamamiento a reunir documentación, una exposición y, lo que sería el acto central, una cena-fiesta en Sevilla; tras haberse celebrado otras en Madrid y Barcelona hace dos años.

Pienso que para el objetivo, que creo positivo, de garantizar la memoria del partido –en realidad, debería ser construir su historia, que no está escrita y que corre el riesgo de ser falseada- habría sido más adecuado organizar unas Jornadas de encuentro y debate en lugar de una cena-fiesta, que evoca irremediablemente las reuniones de antiguos alumnos de colegio o de compañeros de “mili” en las que todo se idealiza, haciendo que la nostalgia de la juventud domine a la memoria de los hechos. Y no creo que sea buscarle tres pies al gato considerar que, con independencia de las intenciones de los promotores, existen dos riesgos importantes en esta forma de activación del recuerdo. El primero, es que algunos de quienes militaron en el PT y desde hace ya muchos años se instalaron en puestos políticos o sociales perfectamente integrados en el sistema pretendan legitimar toda su trayectoria mediante la activación selectiva de una memoria con la que mostrar que alguna vez fueron rojos, lo que les daría certificado de progresismo. El segundo, es que se utilice la memoria sentimental de muchos antiguos “peteros” para que el poder político establecido en Andalucía intente aparecer como cercano, entonces y ahora, a una ideología de izquierda radical, cara a un sector del electorado cuando se acercan otra vez elecciones. Pero, incluso si los anteriores riesgos no existieran, me temo que el encuentro de comensales podría escenificar la manida (y reaccionaria) frase de que “quien no fue revolucionario a los veinte años es que nunca fue joven y quien lo sigue siendo a los cuarenta es que no ha llegado a ser maduro”.

A este respecto, algunos, que ya hemos pasado los sesenta, como seguimos sintiéndonos disidentes frente al sistema –que es hoy más cruel, por más desigualitario; y más alienante, por más embaucador, que hace tres décadas- y creemos que continúa habiendo causas en las que es necesario estar implicados, no vamos a acudir a esa cena. Y en relación al pasado, es preciso asumirlo mostrándolo tal cual fue, con sus luces y sus sombras, sus logros y sus miserias, pero sin quedar prisioneros de él por la nostalgia ni, menos, usarlo para pretender que justifique el presente. En cualquier caso, yo pediría que el recuerdo de compañeros ejemplares que ya no están entre nosotros y, por tanto, no pueden darnos su análisis sobre todo esto, como Tomás Iglesias o Alfonso Sánchez, y los sentimientos de muchos luchadores por la democracia que militaron en el partido no se usen para fines personales o en beneficio de estrategias de organizaciones políticas. Si se evita esto, sólo tengo que desear buen provecho a los que sí cenarán en el sevillano Casino de la Exposición, gentilmente cedido, parece que sin contrapartidas (¡qué generosidad!), por el alcalde Monteseirín. Y desear, también, que el recuerdo de entonces no desemboque en autocomplacencia sino en la activación los tan necesarios compromisos actuales en la dudosa democracia en la que vivimos."
 
Isidoro Moreno Navarro,
Catedrático de Antropología y ex-secretario general del PTA.

Wednesday, January 26, 2011

Enver Hoxha, firme defensor del marxismo-leninismo

La constante lucha de Enver Hoxha fue su preocupación por dotar a la clase obrera de los materiales necesarios para enfrentar a la reacción. Contribuyó al esclarecimiento de la verdadera naturaleza de la acción que realizaban los enemigos en Albania. Unificó el accionar de los diferentes sectores, entre ellos, el de la mujer, que jugó un papel importante en el proceso revolucionario, que junto a los obreros, dieron su contribución para la conquista del poder político del Estado, que se produjo el 29 de noviembre de 1944.

Enver Hoxha nació el 16 de octubre de 1908 y fue uno de los más grande defensores del marxismo-leninismo. Desde muy joven se vinculó a la lucha contra la ocupación de su país.


Con la constitución del Partido Comunista de Albania (pequeño país de 2 millones y medio de habitantes), su papel fue determinante frente a la organización y del Estado albanés. Enver Hoxha fue nombrado responsable del Comité Central Provisional.

Luego de la liberación de Albania, los «aliados» anglo-estadounidenses se negaron a reconocer el nuevo poder y apoyaron a los reaccionarios del interior. Las elecciones a la Asamblea Constituyente dieron una amplia mayoría a los comunistas y a los patriotas albaneses. Al fracasar sus intentonas por derribar al nuevo régimen, Gran Bretaña y Estados Unidos retiraron sus delegaciones de Albania.

Durante la lucha de liberación, Enver Hoxha se opuso a las posturas chovinistas de la reacción albanesa sobre Kosovo y defendió el principio del respeto a las fronteras internacionales fijadas en 1912. La posición de Hoxha era la de que el problema de Kosovo debía ser discutido y solucionado entre estados socialistas después de la victoria sobre el nazismo. El objetivo de Tito, en el marco de su proyecto de Federación Balcánica, era que Albania fuese la séptima república yugoslava. Para llevar a cabo su plan, impulsó una fracción en la dirección del Partido Comunista de Albania. Terminada la guerra, Albania se encontraba en una situación económica muy difícil y el nuevo poder se encontraba en fase de consolidación.

Esa ingerencia en los asuntos albaneses creó una atmósfera de graves suspicacias en todo el país. En el seno del movimiento comunista, el joven PCA osó enfrentarse a Tito, dirigente de uno de los partidos más prestigioso e influyente del Kominform. Este hecho demostró el gran valor y determinación de Enver, sobre todo si se tiene en cuenta que el Partido Comunista de Albania, era el único partido en el poder que aún no había sido reconocido como miembro del Kominform, en lo que Tito tuvo mucho que ver.

Los intentos para derrocar el régimen socialista continuaron; incursionaron en Albania grupos reaccionarios que fueron eliminados. Sin embargo el bloqueo y la presión ideológica continuaron. En los años sesenta, Enver Hoxha se enfrentó a la línea revisionista de Kruschov, en defensa del marxismo-leninismo.

En la Conferencia de los Partidos Comunistas celebrada en Moscú en 1961, el Partido del Trabajo de Albania, con Enver Hoxha a la cabeza, fue el único que se opuso abiertamente al PCUS, lo que le costó ser objeto de sarcasmos y presiones económicas. Para hacer frente a las malas cosechas registradas, debido a razones atmosféricas, Albania necesitaba importar trigo. Kruschov hizo saber a los albaneses que si su Partido cedía, la URSS cubriría sus necesidades de trigo, y precisó con su particular «espíritu internacionalista», que esas necesidades «se podían cubrir con el trigo que las ratas se comían cada año en la URSS». Enver Hoxha respondió: «Preferimos comer raíces antes que vender nuestra independencia y nuestros principios.» La actitud de Enver Hoxha en la Conferencia de Moscú era de especial importancia, pues aunque conocía las divergencias entre el Partido Comunista de China y el PCUS, ignoraba si Mao y el PCCh estaban de acuerdo con su denuncia radical del revisionismo.

Enver Hoxha combatió al social-imperialismo; al pensamiento de Mao acerca de la teoría de los Tres Mundos, así como a las demás corrientes revisionistas y contrarrevolucionarias que surgían en aquellos momentos.

Así lo demuestran sus obras como El Imperialismo y la Revolución, Los Jruschovistas, Los Titoístas y otros escritos que han contribuido al desarrollo de la teoría revolucionaria y la defensa del marxismo-leninismo como un legado para los revolucionarios contemporáneos.

Una breve historia

En 1924 la intelectualidad, la burguesía del sur del país y los emigrantes de retorno a Albania, encabezaron la revolución democrática burguesa para derribar el gobierno de los grandes terratenientes, de los feudales y de los representantes del gran clero que conservaban las leyes otomanas y se negaban a la reforma agraria. Enver formaba parte de este movimiento.

Con el triunfo de la revolución democrática, Fan Noli fue elegido jefe del Gobierno, pero seis meses después, es destituido por las fuerzas reaccionarias: Ahmed Zogu, financiado por el extranjero (la Anglo-Iranian Oil Company y la Standard Oil) y con el apoyo de Yugoslavia y Grecia, junto a un ejército de mercenarios, tomó el poder y se proclamó Presidente de la República, y posteriormente Rey de Albania.

En 1939 Italia invade Albania, con lo que la lucha cambia de naturaleza, el combate por la emancipación social y contra la dictadura zoguista se conjugan con la lucha de liberación nacional y la necesidad de unificar a los comunistas en la construcción de un solo partido.

El 28 de mayo de 1944, el Ejército de Liberación Nacional (ELNA) recibió la orden de lanzarse a la ofensiva general por la liberación completa de Albania de la ocupación alemana y de todas las fuerzas reaccionarias.

Los alemanes, el mismo día, lanzaron 4 divisiones y media, 50.000 hombres, contra la I División del Ejército de Liberación Nacional, que salió victoriosa después de un mes de intensos combates donde hizo retroceder al fascista enemigo. A esas fechas cerca de la mitad del territorio albanés estaba liberado.

Para el mes de octubre, el ELNA ya tenía 70.000 combatientes entre jóvenes y campesinos, el 9% de este ejército lo conformaban mujeres. Era una fuerza arrolladora, tanto que contribuyó a la liberación de Yugoslavia.

El 29 de noviembre de 1944 Albania consigue su liberación definitiva y Enver Hoxha asume la responsabilidad de conducir a este país a la construcción del socialismo.

Tuesday, January 11, 2011

78º aniversario de la Matanza de Casas Viejas

Este 11 de enero se cumplen 78 años del asesinato premeditado de 22 jornaleros andaluces de la Sierra de Cádiz en la localidad de Casas Viejas. Setenta y ocho años durante los que el sistema no ha logrado borrar el recuerdo de un atroz y vergonzoso crimen de estado perpetrado por su República, española por supuesto.


Ante el llamamiento de la CNT, el sindicato de clase mayoritario entonces en nuestro país, especialmente en el campo, el 11 de enero de 1933, los jornaleros de Casas Viejas se levantan proclamando el comunismo libertario en la localidad. Tras rodear el cuartelillo de la Guardia Civil, les instan a rendirse, asegurándoles que se les permitiría marchar. Eran solo un puñado de campesinos hambrientos y armados con unas pocas y viejas escopetas de caza. Los guardias civiles respondieron disparando y pidieron ayuda. Pocas horas después entran en el pueblo cientos de guardias civiles y de efectivos de la Guardia de Asalto republicana. Casi todos los insurrectos huyen ante la imposibilidad de defensa pero, a pesar de terminada la revuelta, las “fuerzas del orden” van casa por casa asesinando a decenas de lugareños. Francisco Cruz Gutiérrez, seis dedos, se refugia en su casa con otras ocho personas. Esta, ante la resistencia, es incendiada, muriendo calcinados o disparados al intentar salir y huir.

Es evidente la intencionalidad escarmentadora de la “autoridad”. No llegaron solo para sofocar un levantamiento, eso era lo de menos. Pretendían amedrentar al jornalero andaluz, convirtiendo Casas Viejas en un escarmiento colectivo preventivo. Una vez más, la historia se repetía. La que venía sufriendo nuestro pueblo, especialmente el campesinado, desde hacía cientos de años. Desde la ocupación de nuestro país, el expolio sistematizado de tierras y el robo institucionalizado de posesiones y riquezas, la política de las élites dominantes siempre ha sido la misma. La implantación de un régimen de explotación colonial intensiva asentado sobre tres instrumentos: debilidad económica, alienación socio-cultural y terrorismo de Estado. El objetivo era y es obtener una población dúctil, incapacitada para responder y en situación de ser utilizada como mano de obra barata. Las actuaciones de la aristocracia y sus herederos burgueses se han dirigido siempre a perpetuar esta situación y beneficiarse de sus consecuencias.

Todo lo acontecido en Andalucía y a sus clases populares desde hace cientos de años y hasta ahora, responde a esta lógica colonial. Nada ha sido casual o coyuntural, sino causal y estructural. La consecuencia de constituir la primera tierra colonizada por el Imperio Español y una colonia interior de los estados españoles que le sucedieron. Por eso siempre ocupamos los últimos puestos estadísticos económicos y sociales. Con dictaduras o “democracias”, monarquías o “repúblicas”, centralismos o “autonomías”, derechas o “izquierdas”, con cualquier España siempre somos y seremos primeros en pobreza, paro y falta de oportunidades. Negar, ignorar o infravalorar el hecho, separar o aislar sucesos y consecuencias de orígenes y causas desencadenantes, únicamente puede ser ignorancia, colaboracionismo o traición al pueblo y la clase obrera.

En este contexto, los sucesos de Casas Viejas ejemplifican y sintetizan como ningún otro en la contemporaneidad, tanto la opresión, persecución y represión sufrida por el pueblo trabajador andaluz, como su permanente lucha de resistencia, liberación y recuperación de lo arrebatado, su tierra y su libertad, desde los levantamientos de La Alpujarra o las insurrecciones cantonalistas, pasando por las huelgas revolucionarias y las colectivizaciones del pasado siglo, hasta las actuales ocupaciones de fincas.

Blas Infante era plenamente consciente de la importancia intrínseca y la trascendencia simbólica de aquel levantamiento y aquella matanza. Por eso estuvo junto a aquellos jornaleros. Por eso se desplazó hasta la localidad con Pedro Vallina y recogió un rosal silvestre blanquiverde, entre los restos aún humeantes de la casa de Seisdedos, trasplantándolo en la suya. Y por eso la izquierda independentista andaluza escogió esta fecha como Día de los Trabajadores Andaluces. Es el acontecimiento que resume y es arquetipo del perenne y heroico combate de nuestro pueblo y su clase obrera por acabar con sus cadenas. Casas Viejas es más que otra insurrección revolucionaria, más que el asesinato de un grupo de trabajadores. Trasciende hechos, tiempos, ideologías y siglas. Casas Viejas es Andalucía y sus jornaleros el pueblo trabajador andaluz. Su espíritu es el de todos los luchadores contra la esclavización y explotación de nuestro pueblo. El mismo espíritu que permanece en los corazones, las manos y las gargantas de los hombres y mujeres que, “tras siglos de guerra”, siguen levantados por la tierra y la libertad. Por su tierra y su libertad. La lucha continúa.

¡Honor y gloria eternas a los mártires de Casas Viejas!

¡Por una Andalucía libre y socialista!


Sunday, January 02, 2011

Partido Comunista Iraquí: más de 75 años de resistencia

Los primeros grupos marxistas de Irak surgen en Basora, a finales de los años veinte, entre los que se encontraban intelectuales y estudiantes universitarios, principalmente. En 1935, tras la unión de varios periódicos que difundían el ideal comunista en el Irak ocupado por los británicos, surge el primer Partido Comunista Iraquí, con Amin Flayyeh como primer secretario. Este primer PCI sería el resultado de la transformación de una organización llamada Jamiyyat Dudd Al-Istimar ("Asociación Contra el Imperialismo"), que luchaba por la independencia del país y la retirada de los colonos ingleses.

En octubre de 1936 tuvo lugar un golpe de Estado, y comenzaron las primeras medidas represivas contra los comunistas iraquíes. El nuevo presidente, Bkar Sidqi, desató una ola de detenciones contra los principales miembros del PCI en ciudades como Bagdad y Basora, donde se concentraban los principales núcleos de apoyo al Partido. Aunque Sidqi sería asesinado en 1937, gran parte de los cuadros del Partido habían sido ejecutados o muertos en la cárcel por las torturas a las que fueron sometidos, dejando un frágil PCI al mando del camarada Zaki Zkhairi, que logró la incorporación a las filas comunistas entre ciertos sectores independentistas del Ejército, principalmente entre los militares de menor graduación.

La Segunda Guerra Mundial supuso un serio dilema para los comunistas iraquíes, cuya delegación viajó a la URSS en busca de consejo. Ideológicamente, se alineaban, obviamente, con los soviéticos, pero tras el ataque del III Reich a tierras soviéticas, se vieron en una encrucijada moral y política. Finalmente, en 1942 declararon su apoyo a los Aliados, lo que en teoría los alineaba con la monarquía títere y los terratenientes británicos.

En 1941, Yusuf Salman Yusuf se convierte en secretario general del Partido, que hizo una labor excelente de reorganización tras la brutal ola represiva de 1936 y 1937. En julio de 1946, uno de los principales cuadros del Partido, el camarada Fahd, alias de Salman Yusuf, fue detenido y condenado a muerte, pero se le conmutaría la pena por la cadena perpetua, tras el I Congreso del Partido. Otro asunto polémico para los comunistas iraquíes fue el de la proclamación del Estado de Israel en 1948. Como árabes, la gran mayoría del pueblo iraquí era contraria a la presencia de un Estado hebreo en Palestina, y apoyaba la independencia de un estado árabe palestino. Pero el Partido, siguiendo los consejos de Moscú, reconoció a regañadientes al Estado de Israel.

La represión continuó, y a finales de los años 40 el principal núcleo de dirección del Partido se encontraba en las montañas del Kurdistán. Pero a pesar de la renovación que supuso la presencia comunista en tierras kurdas, se produjo un enorme descenso de la militancia, causada por las aliyás de militantes comunistas judíos hacia Israel. En 1953, el Partido Comunista Iraquí reconoce en su II Congreso el derecho a la autodeterminación e independencia del Kurdistán, hecho insólito en la época, así como la adopción de posturas panarabistas, con el socialista egipcio Gamal Abdel Nasser como fuente de inspiración. Ese mismo año, estallarían en Bagdad una serie de revueltas en protesta por la denigrante situación de los presos políticos, en su mayoría comunistas y republicanos. 

El presidente Abdul Karim Qassem, gobernante entre 1958 y 1963

En 1958, el general Abdul Karim Qassem da un golpe de Estado y pone fin a la monarquía, proclamando la República y el fin de los lazos con el Imperio Británico. Este hecho causó alegría entre el PCI, que apoyó a Qassem. Pero al año siguiente, el gran crecimiento de las filas comunistas incomodó al presidente Qassem, que decretó una serie de medidas menores contra los comunistas iraquíes. Este hecho desencadenó un nuevo debate interno en el Partido. Sectores cercanos a Salam Adil, el nuevo secretario general, sugirieron desencadenar una revolución para derrocar a Qassem, pero los sectores más ortodoxos del Partido se opusieron. 

En febrero de 1963 tuvo lugar un golpe de Estado por parte del Partido Árabe Socialista Baaz, un partido con presencia en Siria, Libia, Egipto e Irak, de inspiración panarabista e ideólogos de un nuevo "socialismo árabe" lejano al marxismo-leninismo. Este golpe desencadenó una ola de disturbios en las principales ciudades de Irak, entre partidarios de Qassem (entre los que se encontraban los comunistas) y los partidarios del nuevo gobierno baazista. Sofocados los disturbios, los baazistas desataron una nueva ola de represión contra los comunistas, llegando incluso a ejectuar al propio Salam Adil. A los pocos meses, el sangriento gobierno baazista fue derrocado.

En 1967, aproximadamente 15.000 personas engrosaban las filas del Partido Comunista Iraquí. Debido a la continuación de la represión, el dirigente del Partido Aziz al-Hajj decidió escindirse del PCI, creando el Partido Comunista Iraquí-Cuartel General (PCI-CG), que comenzaron una campaña de lucha armada de inspiración maoísta contra el gobierno.

Saddam Hussein, traidor y tirano de Irak entre 1979 y 2003

Al año siguiente, en 1968, los baazistas volverían al gobierno de Irak, ya desligados de la otra principal rama del Partido Baaz, en Siria. En 1973, el PCI participó en el llamado Pacto de Acción Nacional, en el que los baazistas solicitaron la participación de todos los partidos iraquíes. Pero la represión no cesó, y al año siguiente los principales miembros del Partido se vieron obligados a incrementar su seguridad. En 1979, tras la dimisión forzosa del presidente Ahmed Hassan al-Bakr, accede a la presidencia el infame Saddam Hussein. Saddam desencadenó una ola de represión contra los comunistas, que los condenaría a estar prácticamente desaparecidos y a hacer puntuales declaraciones, como la que se mostraba en contra del embargo de la ONU a Irak en 1991.

Camarada Hamid Majid Mousa

Tras la invasión norteamericana de 2003, también condenada por el PCI, el gobierno del Partido Baaz fue derrocado, siendo Saddam detenido en diciembre de ese mismo año. A partir de ese momento, el Partido Comunista Iraquí volvió a formar parte, legítimamente, de la vida política iraquí. Su actual secretario general es el camarada Hamid Majid Mousa, que ejerce como tal desde 1993.

Nacho F.

Friday, December 31, 2010

Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza (Documental)







Os dejamos este documental, emitido hace algún tiempo en Canal Sur. A pesar de ser de la televisión de Pepe Griñán, es una acertada visión a grandes rasgos del Padre de la Patria Andaluza. Agradecemos a "andaluzdecai" su publicación en YouTube.

¡Viva Andalucía libre y socialista! ¡Feliz 2011 a todxs!

Thursday, December 23, 2010

Stalin: el comunista de acero


La muerte de Lenin abrió, pues una lucha muy aguda entre aquellos que creían que podían asaltar la dirección sin haber sido nunca bolcheviques (Trotsky), por un lado, los "bolcheviques" de bolsillo y de nombre como los Bujarin, Zinoviev, Kamenev, por otra y finalmente los verdaderos leninistas con Stalin al frente.
 
Stalin, el discípulo leal de Lenin, organizó teóricamente la lucha interna del Partido, creando el concepto del leninismo, que tendría con el tiempo el valor de la continuidad del marxismo bajo nuevas condiciones y después de la Revolución de Octubre.
 
Trotsky, el conocido menchevique y centrista, pensó, efectivamente, que desaparecido Lenin podría fácilmente hacerse con la dirección revolucionaria. Su folleto "Sobre Lenin" era, como lo califica Edward H. Carr, no una biografía de Lenin, sino un relato de las relaciones personales de Trotsky con éste, para crear la impresión de que Lenin estuvo cerca de Trotsky y a cierta distancia de los otros líderes bolcheviques, pero lo peor del folleto trotskista era que, si bien «trataba a Lenin con cariñoso respeto (dice Carr), el escritor y el biografiado se veían situados en un plano de igualdad incompatible con la actitud de veneración hacia el jefe fallecido que se iba imponiendo como una regla en los círculos del Partido»
 
Después vendrían las famosas "Lecciones de Octubre" del mismo Trotsky, trabajo en el cual intenta nuevamente aparecer como el Héroe de Octubre incluso por encima de Lenin. La patraña trotskista no podía tener éxito.
 
De nada valdrían los requiebros autoadulatorios de Trotsky para asaltar la dirección; se interponía entre ambos la personalidad y la férrea voluntad de Stalin de impedir la usurpación.
 
Stalin destrozaría a Trotsky en el plano teórico: primero fue la tesis de la posibilidad del triunfo del socialismo en un solo país que se oponía al "permanentismo" trotskista que suponía una revolución simultánea en los países capitalistas avanzados, posibilidad que se diluía casi por completo en 1924. La tesis del socialismo en un solo país forma parte del acervo más rico del marxismo-leninismo pues, al reconocer el desarrollo desigual de las formaciones sociales, abre la posibilidad de la revolución en los países oprimidos por el imperialismo y supera ampliamente la posición eurocentrista latente aún en el Partido, hecho aquel que es incontrovertible a pesar de la moderna regresión de la historia.
 
El segundo problema teórico en el cual Stalin derrota a Trotsky en toda la línea es el de la revolución de obreros y campesinos. Si el marxismo y el leninismo se enriquecieron tanto con las contribuciones del pensamiento de Mao en cuanto al problema campesino de los países oprimidos, podemos decir que dichas tesis ya estaban presentes en el pensamiento de Stalin. Frente al anticampesinismo furioso y ridículo de Trotsky, se impuso pues el carácter auténticamente universal y multinacional de la revolución en el pensamiento de Stalin.
 
Finalmente se tuvo que recordar el triste pasado de Trotsky, aliado de mencheviques, centristas, parvusianos, martovistas, cuando sin guardar eufemismo alguno atacaba sañudamente a Lenin expresando en la conocida "Carta a Chjeídze" de 1913 y publicada en 1921:
 
«El leninismo descansa por completo en estos momentos en la mentira y la falsificación y lleva en su seno el elemento emponzoñado de su propia desintegración.." y más aún: "Lenin, ese gran pendenciero, explotador profesional de todo lo que hay de atrasado en el movimiento obrero ruso…».
 
¿Qué podía objetar Trotsky ante la evidencia de su pasado acremente antileninista demostrado en la célebre carta a Chejdze? Pues nada.
 
En el pasado reciente, es decir, el pasado de la "negación" de Stalin, se sostenía en descargo y semiapología de Trotsky, que éste había sido derrotado por las maquinaciones subterráneas de Stalin y por la utilización de métodos administrativos y policiales. Los revisionistas contemporáneos, sin probar nada documentalmente, se embriagaban acusando a Stalin de ser el verdugo inhumano del "pobre" Trotsky. Nada más alejado de la verdad. Trotsky fue derrotado ampliamente en el terreno ideológico, en su desesperación cometió un error tras otro y por propia voluntad se fue enterrando poco a poco, al ser alejado, primero, del Buró Político, después del Comité Central, luego del Partido y finalmente de la URSS. Su soberbia y orgullo pequeño-burgueses, su desprecio aristocrático por quiénes lo superaban en la táctica política y en la política de principios, lo llevaron a la bancarrota.

FUENTE: Blog comunista cántabro "Odio de Clase"

Thursday, November 11, 2010

El conflicto albano-yugoslavo (1ª parte)

Os ofrecemos a continuación la primera parte de una serie de escritos sobre la historia del Partido del Trabajo de Albania (PTA), extraídos del blog camarada "Euskal Herria Sozialista". Estos artículos que aquí difundiremos tratarán las complejas relaciones que siempre existieron entre la Yugoslavia dirigida por el mariscal Tito y la Albania dirigida por Enver Hoxha.

El Comité Central de los comunistas yugoslavos se esforzaba de diversas maneras en difundir en el pueblo albanés la idea de que éste debía todo, incluso la fundación del Partido Comunista de Albania y la lucha de liberación nacional a la «ayuda» del Partido Comunista de Yugoslavia, a Tito en definitiva; de que la nueva Albania debía tener su porvenir siempre ligado al destino de Yugoslavia y únicamente de Yugoslavia.

Esta política antimarxista de la dirección yugoslava chocó con la justa oposición del Partido Comunista de Albania.

La dirección yugoslava veía en la línea marxista-leninista del Partido Comunista de Albania, en el secretario general Enver Hoxha y en los demás miembros del Comité Central que defendían resueltamente esta línea y no admitían ninguna ingerencia extranjera en los asuntos internos del Partido y del país, el obstáculo principal para la realización de sus miras hacia Albania.

El camarada Enver Hoxha, rodeado de obreros y campesinos

El Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia se esforzó por vencer ese obstáculo en el II Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, que tuvo lugar en noviembre de 1944.

Para lograr su propósito, la dirección yugoslava despachó especialmente a Albania a Velimir Stojnich, en calidad de jefe de la misión militar yugoslava encargada de asegurar el enlace entre el Partido Comunista de Yugoslavia y los comunistas albaneses. Apenas llegó a Albania, Velimir Stojnich lanzó un ataque contra la línea general del Partido Comunista de Albania, definiéndola como totalmente errada y exigiendo que se realizasen sin dilación una serie de cambios radicales tanto en su línea como en su dirección. Esta acusación calumniosa y esta injerencia en los asuntos internos del Partido fueron rechazadas por el secretario general, el camarada Enver Hoxha, siendo apoyadas por dos miembros del buró político: Koci Xoxe y Nako Spiru .

El pérfido ataque de la dirección yugoslava encontró un fuerte apoyo en el buró político del Comité Central del Partido Comunista de Albania, sobre todo después de ser incorporados a él, conspiratoriamente y violando las reglas organizativas, Sejfulla Maleshova y Pandi Kristo, lo que permitió que se formase una mayoría pro-yugoslava en su seno.

Con las injerencias de estos elementos arribistas y ambiciosos, a espaldas del Comité Central y del secretario general, Velimir Stojnich elaboró la plataforma que debía ser presentada en el Pleno contra la probada línea marxista-leninista del Partido Comunista de Albania.

La bandera del ataque anti-partido en el Pleno fue enarbolada por Sejfulla Maleshova y el representante yugoslavo, secundados plenamente por Koci Xoxe y por otros cómplices en el complot.

El Partido Comunista de Albania, que había combatido con tanto heroísmo y logrado victorias decisivas en su lucha revolucionaria, fue definido por los conspiradores como «un partido no auténticamente comunista», dotado «de una línea y de una dirección no marxista-leninista». Su glorioso camino, probado en el fuego de la lucha, que condujo a la liberación de la Patria y a la instauración del poder popular, fue opacado y presentado como un «camino sembrado de errores y de deformaciones» que fluctuaba constantemente «entre el sectarismo, el oportunismo, y viceversa». Enver Hoxha, el fundador, el educador del Partido, el guía y héroe de la Lucha de Liberación Nacional, fue pintado por los renegados como una sintesis de todos los errores». Sejfulla Maleshova apeló la necesidad para el Partido de tener un «presidente», y dedujo, pensando en sí mismo, que debía ser confiado e cargo a una persona dotada de una «profunda preparación teórica».

Velimir Stojnich definió el trabajo de Miladin Popovich en Albania como una actividad erróneamente orientada, desaprobada por la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia y presentó una línea nueva que esa dirección «recomendaba» al Partido Comunista de Albania.

Calificando de sectario el trabajo llevado a cabo por la popularización del Partido Comunista de Albania como dirigente del pueblo albanés, insinuó que en el futuro no era el Partido, sino el Frente, el que debía ser popularizado como tal. Pidió que en los órganos dirigentes del Frente fueran admitidos representantes influyentes de la burguesía reaccionaria y del alto clero, sin tomar en cuenta su actitud hostil hacia la Lucha de Liberación Nacional. estas recomendaciones de la dirección yugoslava coincidían con los planes de los imperialistas anglo-norteamericanos, que instaban al Gobierno Democrático de Albania a admitir en su seno y en el Consejo Antifascista a represenntantes de la reacción, para emplearlos más tarde como puntos de apoyo para derribar el poder popular.

El delegado yugoslavo opacó totalmente la actividad de los consejos de liberación nacional, del Ejército de Liberación Nacional, de los comisarios políticos y pidió que el ejército fuera dotado «de una poderosa cabeza política» y «de un poderoso mando militar». Deteniéndose en particular en las relaciones yugoslavo-albanesas fundadas supuestamente sobre la «fraternidad balcánica», Velimir Stojnich declaró: «Albania no puede edificar su economía ni desarrollarse independientemente, ya que el imperialismo haría de ella un bocado fácil», por lo tanto, «ningún otro camino se le ofrece a no ser la unión con Yugoslavia en una confederación e incluso algo más estrechamente». Para conseguir esto estimó indispensable preparar a las masas populares albanesas para este enlace y popularizar a Tito como el «símbolo de la liberación de los pueblos de los Balcanes y de Europa.»1

Las apremiantes tareas que se planteaban al Partido Comunista de Albania para el desarrollo posterior de la revolución tras la liberación del país fueron ahogadas en el pleno por los ataques de los complotadores contra la línea general del Partido y no fueron debatidas. El delegado yugoslavo y Sejfulla Maleshova llegaron incluso hasta declarar que Albania por largo tiempo, no podría desarrollar la revolución socialista ni encaminarse hacia el socialismo.

No estando al corriente del complot tramado entre bastidores y de las intenciones diabólicas de la dirección yugoslava, cierto número de miembros y de miembros suplentes del Comité Central, manifestaron en el Pleno marcadas vacilaciones y aprobaron hasta cierto punto las tesis del enviado yugoslavo y del grupo antipartido.

De esta manera, la reunión del II Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania fue minada por el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia. Las orientaciones que se dieron y las decisiones tomadas allí perjudicaban los intereses del Partido y del pueblo albanés.

1 Acta del II Pleno del CC del PTA, noviembre de 1944.

1 Velimir Stojnich fue invitado a participar en la reunión del Pleno como representante de un partido hermano. Recabando el apoyo de los complotadores en el seno del CC del PCA, intervino descaradamente en los asuntos internos, infringiendo todas las normas que rigen las relaciones entre los partidos comunistas.