Wednesday, January 26, 2011

Enver Hoxha, firme defensor del marxismo-leninismo

La constante lucha de Enver Hoxha fue su preocupación por dotar a la clase obrera de los materiales necesarios para enfrentar a la reacción. Contribuyó al esclarecimiento de la verdadera naturaleza de la acción que realizaban los enemigos en Albania. Unificó el accionar de los diferentes sectores, entre ellos, el de la mujer, que jugó un papel importante en el proceso revolucionario, que junto a los obreros, dieron su contribución para la conquista del poder político del Estado, que se produjo el 29 de noviembre de 1944.

Enver Hoxha nació el 16 de octubre de 1908 y fue uno de los más grande defensores del marxismo-leninismo. Desde muy joven se vinculó a la lucha contra la ocupación de su país.


Con la constitución del Partido Comunista de Albania (pequeño país de 2 millones y medio de habitantes), su papel fue determinante frente a la organización y del Estado albanés. Enver Hoxha fue nombrado responsable del Comité Central Provisional.

Luego de la liberación de Albania, los «aliados» anglo-estadounidenses se negaron a reconocer el nuevo poder y apoyaron a los reaccionarios del interior. Las elecciones a la Asamblea Constituyente dieron una amplia mayoría a los comunistas y a los patriotas albaneses. Al fracasar sus intentonas por derribar al nuevo régimen, Gran Bretaña y Estados Unidos retiraron sus delegaciones de Albania.

Durante la lucha de liberación, Enver Hoxha se opuso a las posturas chovinistas de la reacción albanesa sobre Kosovo y defendió el principio del respeto a las fronteras internacionales fijadas en 1912. La posición de Hoxha era la de que el problema de Kosovo debía ser discutido y solucionado entre estados socialistas después de la victoria sobre el nazismo. El objetivo de Tito, en el marco de su proyecto de Federación Balcánica, era que Albania fuese la séptima república yugoslava. Para llevar a cabo su plan, impulsó una fracción en la dirección del Partido Comunista de Albania. Terminada la guerra, Albania se encontraba en una situación económica muy difícil y el nuevo poder se encontraba en fase de consolidación.

Esa ingerencia en los asuntos albaneses creó una atmósfera de graves suspicacias en todo el país. En el seno del movimiento comunista, el joven PCA osó enfrentarse a Tito, dirigente de uno de los partidos más prestigioso e influyente del Kominform. Este hecho demostró el gran valor y determinación de Enver, sobre todo si se tiene en cuenta que el Partido Comunista de Albania, era el único partido en el poder que aún no había sido reconocido como miembro del Kominform, en lo que Tito tuvo mucho que ver.

Los intentos para derrocar el régimen socialista continuaron; incursionaron en Albania grupos reaccionarios que fueron eliminados. Sin embargo el bloqueo y la presión ideológica continuaron. En los años sesenta, Enver Hoxha se enfrentó a la línea revisionista de Kruschov, en defensa del marxismo-leninismo.

En la Conferencia de los Partidos Comunistas celebrada en Moscú en 1961, el Partido del Trabajo de Albania, con Enver Hoxha a la cabeza, fue el único que se opuso abiertamente al PCUS, lo que le costó ser objeto de sarcasmos y presiones económicas. Para hacer frente a las malas cosechas registradas, debido a razones atmosféricas, Albania necesitaba importar trigo. Kruschov hizo saber a los albaneses que si su Partido cedía, la URSS cubriría sus necesidades de trigo, y precisó con su particular «espíritu internacionalista», que esas necesidades «se podían cubrir con el trigo que las ratas se comían cada año en la URSS». Enver Hoxha respondió: «Preferimos comer raíces antes que vender nuestra independencia y nuestros principios.» La actitud de Enver Hoxha en la Conferencia de Moscú era de especial importancia, pues aunque conocía las divergencias entre el Partido Comunista de China y el PCUS, ignoraba si Mao y el PCCh estaban de acuerdo con su denuncia radical del revisionismo.

Enver Hoxha combatió al social-imperialismo; al pensamiento de Mao acerca de la teoría de los Tres Mundos, así como a las demás corrientes revisionistas y contrarrevolucionarias que surgían en aquellos momentos.

Así lo demuestran sus obras como El Imperialismo y la Revolución, Los Jruschovistas, Los Titoístas y otros escritos que han contribuido al desarrollo de la teoría revolucionaria y la defensa del marxismo-leninismo como un legado para los revolucionarios contemporáneos.

Una breve historia

En 1924 la intelectualidad, la burguesía del sur del país y los emigrantes de retorno a Albania, encabezaron la revolución democrática burguesa para derribar el gobierno de los grandes terratenientes, de los feudales y de los representantes del gran clero que conservaban las leyes otomanas y se negaban a la reforma agraria. Enver formaba parte de este movimiento.

Con el triunfo de la revolución democrática, Fan Noli fue elegido jefe del Gobierno, pero seis meses después, es destituido por las fuerzas reaccionarias: Ahmed Zogu, financiado por el extranjero (la Anglo-Iranian Oil Company y la Standard Oil) y con el apoyo de Yugoslavia y Grecia, junto a un ejército de mercenarios, tomó el poder y se proclamó Presidente de la República, y posteriormente Rey de Albania.

En 1939 Italia invade Albania, con lo que la lucha cambia de naturaleza, el combate por la emancipación social y contra la dictadura zoguista se conjugan con la lucha de liberación nacional y la necesidad de unificar a los comunistas en la construcción de un solo partido.

El 28 de mayo de 1944, el Ejército de Liberación Nacional (ELNA) recibió la orden de lanzarse a la ofensiva general por la liberación completa de Albania de la ocupación alemana y de todas las fuerzas reaccionarias.

Los alemanes, el mismo día, lanzaron 4 divisiones y media, 50.000 hombres, contra la I División del Ejército de Liberación Nacional, que salió victoriosa después de un mes de intensos combates donde hizo retroceder al fascista enemigo. A esas fechas cerca de la mitad del territorio albanés estaba liberado.

Para el mes de octubre, el ELNA ya tenía 70.000 combatientes entre jóvenes y campesinos, el 9% de este ejército lo conformaban mujeres. Era una fuerza arrolladora, tanto que contribuyó a la liberación de Yugoslavia.

El 29 de noviembre de 1944 Albania consigue su liberación definitiva y Enver Hoxha asume la responsabilidad de conducir a este país a la construcción del socialismo.

El trabajo enajenado

El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general.


Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.

Hasta tal punto aparece la realización del trabajo como desrealización del trabajador, que éste es desrealizado hasta llegar a la muerte por inanición. La objetivación aparece hasta tal punto como perdida del objeto que el trabajador se ve privado de los objetos más necesarios no sólo para la vida, sino incluso para el trabajo. Es más, el trabajo mismo se convierte en un objeto del que el trabajador sólo puede apoderarse con el mayor esfuerzo y las más extraordinarias interrupciones. La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto mas sujeto queda a la dominación de su producto, es decir, del capital.

Todas estas consecuencias están determinadas por el hecho de que el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo como un objeto extraño. Partiendo de este supuesto, es evidente que cuánto mas se vuelca el trabajador en su trabajo, tanto más poderoso es el mundo extraño, objetivo que crea frente a sí y tanto mas pobres son él mismo y su mundo interior, tanto menos dueño de si mismo es. Lo mismo sucede en la religión. Cuanto más pone el hombre en Dios, tanto menos guarda en si mismo. El trabajador pone su vida en el objeto pero a partir de entonces ya no se pertenece a él, sino al objeto. Cuanto mayor es la actividad, tanto más carece de objetos el trabajador. Lo que es el producto de su trabajo, no lo es él. Cuanto mayor es, pues, este producto, tanto más insignificante es el trabajador. La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil.

Consideraremos ahora mas de cerca la objetivación, la producción del trabajador, y en ella el extrañamiento, la pérdida del objeto, de su producto.

El trabajador no puede crear nada sin la naturaleza, sin el mundo exterior sensible. Esta es la materia en que su trabajo se realiza, en la que obra, en la que y con la que produce. Pero así como la naturaleza ofrece al trabajo medios de vida, en el sentido de que el trabajo no puede vivir sin objetos sobre los que ejercerse, así, de otro lado, ofrece también víveres en sentido estricto, es decir, medios para la subsistencia del trabajador mismo. En consecuencia, cuanto más se apropia el trabajador del mundo exterior, por medio de su trabajo, tanto más se priva de víveres en este doble sentido; en primer lugar, porque el mundo exterior sensible cesa de ser, en creciente medida, un objeto perteneciente a su trabajo, un medio de vida de su trabajo; en segundo término, porque este mismo mundo deja de representar, cada vez más pronunciadamente, víveres en sentido inmediato, medios para la subsistencia física del trabajador.

El trabajador se convierte en siervo de su objeto en un doble sentido: primeramente porque recibe un objeto de trabajo, es decir, porque recibe trabajo; en segundo lugar porque recibe medios de subsistencia. Es decir, en primer termino porque puede existir como trabajador, en segundo término porque puede existir como sujeto físico. El colmo de esta servidumbre es que ya sólo en cuanto trabajador puede mantenerse como sujeto físico y que sólo como sujeto físico es ya trabajador.

(La enajenación del trabajador en su objeto se expresa, según las leyes económicas, de la siguiente forma: cuanto más produce el trabajador, tanto menos ha de consumir; cuanto más valores crea, tanto más sin valor, tanto más indigno es él; cuanto más elaborado su producto, tanto más deforme el trabajador; cuanto más civilizado su objeto, tanto más bárbaro el trabajador; cuanto mis rico espiritualmente se hace el trabajo, tanto más desespiritualizado y ligado a la naturaleza queda el trabajador.)

La Economía Política oculta la enajenación esencial del trabajo porque no considera la relación inmediata entre el trabajador (el trabajo) y la producción.

Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza, pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro, y convierte en máquinas a la otra parte. Produce espíritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador. La relación inmediata del trabajo y su producto es la relación del trabajador y el objeto de su producción. La relación del acaudalado con el objeto de la producción y con la producción misma es sólo una consecuencia de esta primera relación y la confirma.

(...) ¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a si mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.

De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal. Comer, beber y engendrar, etc., son realmente también auténticas funciones humanas. Pero en la abstracción que las separa del ámbito restante de la actividad humana y las convierte en un único y último son animales.

Hemos considerado el acto de la enajenación de la actividad humana práctica, del trabajo, en dos aspectos: 1) la relación del trabajador con el producto del trabajo como con un objeto ajeno y que lo domina. Esta relación es, al mismo tiempo, la relación con el mundo exterior sensible, con los objetos naturales, como con un mundo extraño para él y que se le enfrenta con hostilidad; 2) la relación del trabajo con el acto de la producción dentro del trabajo. Esta relación es la relación del trabajador con su propia actividad, como con una actividad extraña, que no le pertenece, la acción como pasión, la fuerza como impotencia, la generación como castración, la propia energía física y espiritual del trabajador, su vida personal (pues qué es la vida sino actividad) como una actividad que no le pertenece, independiente de él, dirigida contra él. La enajenación respecto de si mismo como, en el primer caso, la enajenación respecto de la cosa.

Aún hemos de extraer de las dos anteriores una tercera determinación del trabajo enajenado. El hombre es un ser genérico no sólo porque en la teoría y en la practica toma como objeto suyo el género, tanto el suyo propio como el de las demás cosas, sino también, y esto no es más que otra expresión para lo mismo, porque se relaciona consigo mismo como el género actual, viviente, porque se relaciona consigo mismo como un ser universal y por eso libre.

La vida genérica, tanto en el hombre como en el animal, consiste físicamente, en primer lugar, en que el hombre (como el animal) vive de la naturaleza inorgánica, y cuanto más universal es el hombre que el animal, tanto más universal es el ámbito de la naturaleza inorgánica de la que vive. Así como las plantas, los animales, las piedras, el aire, la luz, etc., constituyen teóricamente una parte de la conciencia humana, en parte como objetos de la ciencia natural, en parte como objetos del arte (su naturaleza inorgánica espiritual, los medios de subsistencia espiritual que él ha de preparar para el goce y asimilación), así también constituyen prácticamente una parte de la vida y de la actividad humano. Físicamente el hombre vive sólo de estos productos naturales, aparezcan en forma de alimentación, calefacción, vestido, vivienda, etc. La universalidad del hombre aparece en la práctica justamente en la universalidad que hace de la naturaleza toda su cuerpo inorgánico, tanto por ser un medio de subsistencia inmediato, como por ser la materia, el objeto y el instrumento de su actividad vital. La naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre; la naturaleza, en cuanto ella misma, no es cuerpo humano. Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir. Que la vida física y espiritual del hombre esta ligada con la naturaleza no tiene otro sentido que el de que la naturaleza está ligada consigo misma, pues el hombre es una parte de la naturaleza.

Como quiera que el trabajo enajenado (1) convierte a la naturaleza en algo ajeno al hombre, (2) lo hace ajeno de sí mismo, de su propia función activa, de su actividad vital, también hace del género algo ajeno al hombre; hace que para él la vida genérica se convierta en medio de la vida individual. En primer lugar hace extrañas entre sí la vida genérica y la vida individual, en segundo termino convierte a la primera, en abstracta, en fin de la última, igualmente en su forma extrañada y abstracta.

Pues, en primer termino, el trabajo, la actividad vital, la vida productiva misma, aparece ante el hombre sólo como un medio para la satisfacción de una necesidad, de la necesidad de mantener la existencia física. La vida productiva es, sin embargo, la vida genérica. Es la vida que crea vida. En la forma de la actividad vital reside el carácter dado de una especie, su carácter genérico, y la actividad libre, consciente, es el carácter genérico del hombre. La vida misma aparece sólo como medio de vida.

El animal es inmediatamente uno con su actividad vital. No se distingue de ella. Es ella. El hombre hace de su actividad vital misma objeto de su voluntad y de su conciencia. Tiene actividad vital consciente. No es una determinación con la que el hombre se funda inmediatamente. La actividad vital consciente distingue inmediatamente al hombre de la actividad vital animal. Justamente, y sólo por ello, es él un ser genérico. O, dicho de otra forma, sólo es ser consciente, es decir, sólo es su propia vida objeto para él, porque es un ser genérico. Sólo por ello es su actividad libre. El trabajo enajenado invierte la relación, de manera que el hombre, precisamente por ser un ser consciente hace de su actividad vital, de su esencia, un simple medio para su existencia.

La producción práctica de un mundo objetivo, la elaboración de la naturaleza inorgánica, es la afirmación del hombre como un ser genérico consciente, es decir, la afirmación de un ser que se relaciona con el género como con su propia esencia o que se relaciona consigo mismo como ser genérico. Es cierto que también el animal produce. Se construye un nido, viviendas, como las abejas, los castores, las hormigas, etc. Pero produce únicamente lo que necesita inmediatamente para sí o para su prole; produce unilateralmente, mientras que el hombre produce universalmente; produce únicamente por mandato de la necesidad física inmediata, mientras que el hombre produce incluso libre de la necesidad física y sólo produce realmente liberado de ella; el animal se produce sólo a sí mismo, mientras que el hombre reproduce la naturaleza entera; el producto del animal pertenece inmediatamente a su cuerpo físico, mientras que el hombre se enfrenta libremente a su producto. El animal forma únicamente según la necesidad y la medida de la especie a la que pertenece, mientras que el hombre sabe producir según la medida de cualquier especie y sabe siempre imponer al objeto la medida que le es inherente; por ello el hombre crea también según las leyes de la belleza.

Por eso precisamente es sólo en la elaboración del mundo objetivo en donde el hombre se afirma realmente como un ser genérico. Esta producción es su vida genérica activa. Mediante ella aparece la naturaleza como su obra y su realidad. El objeto del trabajo es por eso la objetivación de la vida genérica del hombre, pues éste se desdobla no sólo intelectualmente, como en la conciencia, sino activa y realmente, y se contempla a si mismo en un mundo creado por él. Por esto el trabajo enajenado, al arrancar al hombre el objeto de su producción, le arranca su vida genérica, su real objetividad genérica y transforma su ventaja respecto del animal en desventaja, pues se ve privado de su cuerpo inorgánico, de la naturaleza. Del mismo modo, al degradar la actividad propia, la actividad libre, a la condición de medio, hace el trabajo enajenado de la vida genérica del hombre un medio para su existencia física.

Mediante la enajenación, la conciencia del hombre que el hombre tiene de su género se transforma, pues, de tal manera que la vida genérica se convierte para él en simple medio.

El trabajo enajenado, por tanto:

3) Hace del ser genérico del hombre, tanto de la naturaleza como de sus facultades espirituales genéricas, un ser ajeno para él, un medio de existencia individual. Hace extraños al hombre su propio cuerpo, la naturaleza fuera de él, su esencia espiritual y su esencia humana.

4) Una consecuencia inmediata del hecho de estar enajenado el hombre del producto de su trabajo, de su actividad vital, de su ser genérico, es la enajenación del hombre respecto del hombre. Si el hombre se enfrenta consigo mismo, se enfrenta también al otro. Lo que es válido respecto de la relación del hombre con su trabajo, con el producto de su trabajo y consigo mismo, vale también para la relación del hombre con el otro y con trabajo y el producto del trabajo del otro.

En general, la afirmación de que el hombre está enajenado de su ser genérico quiere decir que un hombre esta enajenado del otro, como cada uno de ellos está enajenado de la esencia humana.

La enajenación del hombre y, en general, toda relación del hombre consigo mismo, sólo encuentra realización y expresión verdaderas en la relación en que el hombre está con el otro.

En la relación del trabajo enajenado, cada hombre considera, pues, a los demás según la medida y la relación en la que él se encuentra consigo mismo en cuanto trabajador.

Hemos partido de un hecho económico, el extrañamiento entre el trabajador y su producción. Hemos expuesto el concepto de este hecho: el trabajo enajenado, extrañado. Hemos analizado este concepto, es decir, hemos analizado simplemente un hecho económico.

Veamos ahora cómo ha de exponerse y representarse en la realidad el concepto del trabajo enajenado, extrañado. Si el producto del trabajo me es ajeno, se me enfrenta como un poder extraño, entonces ¿a quién pertenece? Si mi propia actividad no me pertenece; si es una actividad ajena, forzada, ¿a quién pertenece entonces? A un ser otro que yo. ¿Quién es ese ser? (...) El ser extraño al que pertenecen a trabajo y el producto del trabajo, a cuyo servicio está aquél y para cuyo placer sirve éste, solamente puede ser el hombre mismo. Si el producto del trabajo no pertenece al trabajador, si es frente a él un poder extraño, esto sólo es posible porque pertenece a otro hombre que no es el trabajador. Si su actividad es para él dolor, ha de ser goce y alegría vital de otro. Ni los dioses, ni la naturaleza, sino sólo el hombre mismo, puede ser este poder extraño sobre los hombres.

Recuérdese la afirmación antes hecha de que la relación del hombre consigo mismo únicamente es para él objetiva y real a través de su relación con los otros hombres. Si él, pues, se relaciona con el producto de su trabajo, con su trabajo objetivado, como con un objeto poderoso, independiente de él, hostil, extraño, se esta relacionando con él de forma que otro hombre independiente de él, poderoso, hostil, extraño a él, es el dueño de este objeto; Si él se relaciona con su actividad como con una actividad no libre, se está relacionando con ella como con la actividad al servicio de otro, bajo las órdenes, la compulsión y el yugo de otro.

Karl Marx

Tuesday, January 25, 2011

Homenaje a las víctimas de la carretera de Almería

Era febrero de 1937. Málaga se encontraba inmersa en una cruenta batalla, en defensa de la libertad, la democracia y la soberanía popular. Los fascistas españoles, comandados por Franco, y ayudados por el Eje Roma-Berlín, segaron miles de vidas en esta ciudad andaluza. El próximo 5 de febrero, 74 años después de aquel genocidio, se recordará a las víctimas que huyeron de Málaga por la Carretera de Almería. El homenaje, convocado por el Foro por la Memoria, será a las 12:00 horas, en el Peñón del Cuervo.
Os adjuntamos un documental sobre estos hechos, titulado "La Carretera de la Muerte. Febrero de 1937" subido en el blog de los compañeros de Torremolinos Antifascista.

Sunday, January 23, 2011

Sobre el proceso revolucionario en la India



"Desde Odio de Clase (ODC) hacemos un llamamiento a todos los comunistas y revolucionarios del Estado Español, sin excepción, para que deis a conocer y defendáis el actual proceso revolucionario indio dirigido por el fraterno Partido Comunista Indio (Maoísta). Nuestra modesta contribución al internacionalismo proletario pasa, en esta hora, por poner al alcance de los lectores en lengua castellana tanto el devenir –con sus vueltas y revueltas- del proceso revolucionario en la India como las aportaciones teóricas y análisis de situación del PCI (m). En ese empeño de difusión de la Revolución india, desde ODC nos ponemos a vuestra entera disposición, convencidos de que apoyar hoy al PCI (m) será abrir mañana las compuertas al socialismo y la Revolución Mundial."

Pulsa aquí para leer el llamamiento del PCI (m) al pueblo indio.

Más información sobre la Revolución en la India aquí, aquí, aquí y aquí.

Friday, January 21, 2011

Texto de Argala (1974) sobre la lucha armada y la lucha de masas

Queremos hacer llegar a lxs compañerxs de Euskal Herria Sozialista nuestro más enérgico y fiel apoyo a la línea que están siguiendo desde hace unos meses, leal y comprometida con la verdadera lucha por la independencia y el socialismo en Euskal Herria, frente a las tesis liquidacionistas de la cúpula minoritaria de la izquierda abertzale. A continuación, publicamos un texto de Argala, probablemente el marxista más célebre que ha dado Euskal Herria junto a Jesús Larrañaga, fechado en 1974 y que trata sobre el debate en el que se hallaban inmersas las organizaciones militantes ETA (m) y ETA (p-m) sobre la lucha armada y la lucha de masas.

"La diferencia entre partido de vanguardia (homogéneo, de cuadros, semiclandestino y marxista-leninista) y partido de masas populista (amplio, de masas, público e incluso electoral) está en la base de saber hacer avanzar todo proceso revolucionario, un Partido de vanguardia sin una unidad amplia está condenado al sectarismo y a la desaparición paulatina. A su vez, una unidad popular que englobe amplios sectores populares necesita de un Partido de vanguardia, pequeño en número pero fuerte en lo ideológico, para no caer en soluciones 'fáciles' en el corto plazo que derivan en la claudicación y en no llevar hasta el final el proceso de liberación nacional hasta el socialismo"


Argala, militante comunista vasco asesinado en 1979


"Documento nº2" (Publicación de ETA (m) dedicada al debate abierto por ETA (p-m) en torno a la relación entre la lucha armada y la lucha de masas) 1974


Por parte de la representación de la organización político-militar en la Comisión Conjunta, se nos ha comunicado que existe en el seno de su organización la voluntad de mantenerla como vanguardia político-militar, y crear un partido de masas populista y amplio como organismo de intervención política en el futuro y previsible régimen liberal. No sabemos si ésta es exactamente la postura de dicha tendencia, y esperamos a que se expresen por escrito para hacer un juicio crítico respecto a ella. No obstante, en la medida en que dicha postura pueda aproximarse a la mencionada, daremos nuestra opinión respecto a ella.

Un partido populista, amplio por su propio carácter, buscaría desplazar a EHAS y LAIA, intentando recuperar sus bases sociales y sustituir las funciones que hoy ejerce o pretende ejercer KAS. A esto lo consideramos un error, además, muy grave. Porque es muy peligroso hacer un planteamiento destructivo antes de haber demostrado capacidad para construir una opción mejor que la existente, y porque no consideramos factible el desplazamiento de EHAS y LAIA que, mejor o peor, llevan más de un año y medio organizando unos sectores sociales que confían en ellos.

Por otra parte, creemos firmemente en la necesidad de que el pueblo se dote de una vanguardia política si desea llevar a cabo una revolución popular. Es evidente que un partido populista no posee las condiciones necesarias para cumplir el papel de vanguardia. Conscientes de ello, los partidarios de esta postura parecen optar por que dicho papel lo juegue una organización político-militar.

¿Pero una organización político-militar puede constituirse hoy en vanguardia política del pueblo vasco? Nuestra opinión es que no, rotundamente no, y ello por dos razones

a) La menos importante (aun siéndolo mucho) es que la estructura político-militar no puede ser llevada hasta sus últimas consecuencias a todos los niveles de la organización, y los sectores militares de la organización político-militar no son homogéneos ideológicamente, lo que le incapacita para convertirse en vanguardia y mantener una línea de dirección política homogénea.


b) La más importante: que la pretendida vanguardia político-militar sufría constantes caídas, lo que llevaría, bien a la destrucción del partido popular, si consiente seguir unido a su vanguardia, bien, en un caso probable vista la experiencia con LAB, el rechazo de dicho partido hacia la vanguardia político-militar. En el primer caso, el pueblo quedaría en manos ajenas a los intereses socialistas patrióticos y en el segundo, abandonado en las manos de un partido heterogéneo, incoherente o incapaz de ofrecer una línea precisa, con el riesgo de que dicho partido cayese en manos de oportunistas de cualquier tendencia.


Nos parece, pues, que la única manera de dotar al pueblo vasco de una dirección política revolucionaria y construir a partir de lo que ya existe es crear un Partido de vanguardia, homogéneo ideológicamente, revolucionario, que ocupase en el seno de KAS el lugar que ocupa hoy la organización político-militar.

El respeto por parte de dicho partido a la existencia de EHAS y LAIA no significa que no deba desarrollar una lucha política e ideológica fraternal de cara a lograr entre dichos partidos y éste un desplazamiento de militantes, favorable a los intereses de partido.

El Partido y la lucha armada


Evidentemente, en el caso de una democracia burguesa, ningún partido político puede, legalmente, defender la práctica armada, ya que ésta no tiene cabida en una Constitución burguesa. Pero para este partido no existirá democracia burguesa alguna, no existirán cauces de libertad suficiente hasta que la Constitución legal esté basada en su programa de alternativa. Así pues, hasta dicho momento, podrá defender toda acción armada dirigida al logro de la alternativa, manteniendo una postura ambigua frente a otras acciones de tipo estratégico no directas y claramente justificables en base a la alternativa. Por supuesto que ello le acarreará una represión mayor que a otros partido, pero en la medida en que nuestro pueblo haya asimilado la alternativa, la desventaja a corto plazo que cause esta represión se verá ampliamente superada por la confianza que el pueblo depositará en el Partido, además de crear en el pueblo una conciencia mucho más combativa que posibilite la continuación del proceso revolucionario.